14 agosto, 2010

con los cinco sentidos

El amor comienza normalmente por la vista. Tal vez por un flechazo al verla sentada en el banco de un parque o tras encontrártela varias veces en el autobús camino de clase. Si consiguieras oír su voz comenzaría la participación del oído. El amor podría consolidarse en tu pecho al escucharla ternuras o coincidencias con tu forma de ser o podría derrumbarse si hiciera declaraciones como las de Zapatero en alguna cumbre internacional. En tercer lugar vendría el olfato, el olor corporal, su perfume, su champú. Digo en tercer lugar pero hay científicos que lo sitúan en primer lugar ya que son las feromonas las que determinan la elección. Es algo más animal que lógico, eso creo. Incluso afirman que las pocas personas que por lesiones o causas perinatales han perdido el olfato son incapaces de enamorarse y caen en continuas depresiones. Si la cosa va bien, como parece ser, en algún momento entrará en juego el tacto con algún roce de manos fortuito, algo liviano que se irá intensificando poco a poco. Ese es el objetivo, que el roce pase de lo fortuito a lo íntimo. La magia. Quizá con algún abrazo de despedida o alguna caricia amistosa como antesala de lo que parece inexorable: que se complete el ciclo del amor con el gusto justo en el momento en que juntemos nuestros labios en el primer beso.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

rachel y puck??
jajaja

Espérame en Siberia dijo...

Conozco besos que empiezan desde la mirada.

¡Mucha luz!

Pintamonadas dijo...

Precioso (:

KomPulK dijo...

siempre es un lacer vovler por aqui

Alexander* dijo...

El primer beso?. Wao yo agregaría que por lo menos cuando se está realmente enamorado. Los 5 sentidos siempre son la antesala ante cualquier situación.

PD: Perdí la noción del tiempo, no sé desde cuando no entraba acá. Pero recuerdo que es uno de los Blogs al que le presto más atención. Saludos. Y gracias por el comentario, fue el que me impulsó a retomar mi blog, lo tenía algo olvidado y tu comentario hizo Magia. Gracias, espero estar muy pronto en contacto.