Cuanto
tengo tiempo libre lo primero que hago es pensar en un lugar donde viajar. Una
ciudad que descubrir y pasear, donde comer y beber, comprar y visitar. Me
gustan las ciudades grandes y sueño con ellas, así mantengo la esperanza de que
algún día viviré en una. Grande-Grande, no como Sevilla o Granada, la cual por
cierto no conozco y de la que tan bien me hablan siempre. Grande como Londres
para descubrir cada fin de semana un nuevo mercadillo, comprar ropa de segunda
mano y tener las grandes catedrales a la mano. La religiosa, la del fútbol la
de la música, la underground. Una ciudad grande como Madrid, y de Madrid quiero
conocer bares, repetir los que probé y volver con amigos, visitar azoteas o
fotografiar los tejados de la capital, perderme en las avenidas bulliciosas y
encontrarme en los callejones solitarios. A Río de Janeiro quiero volver con
calor, con las playas repletas y los daiquiris baratos, subir al Corcovado y
que las nubes esta vez me dejen ver la ciudad, encandilarme con los colores de
las favelas y la suavidad de la arena. Roma y sus ruidos, Roma la vieja, Roma
la que no envejece, Roma la eterna. Aquí es fácil decidir, en Roma quiero
restaurantes, quiero pasta, quiero terrazas y sol de Mediterráneo, quiero
calles en penumbra, bullicio mañanero y quiero una italiana. En París enamorarme. Descubrir acordeones por los cafés, la música francesa por las
aceras, las orillas y puentes del Sena, descubrir un museo al mes, conocer
buhardillas por las noches. La boheme.
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20 febrero, 2013
07 agosto, 2012
conocerlas como mujeres
Siempre
he pensado que me gustaría imaginar que las ciudades son mujeres, así de algún modos poder pasearlas, conocerlas, habitarlas... París es esa señora distinguida con un nivel de vida
demasiado alto y que siempre acaba con fulano o mengano pero con un
Aston Martin. Roma es
tan loca, campechana y desordenada como galana, misteriosa y repleta de lugares
por descubrir. Lisboa es
esa chiquilla que te enamora porque sí. Madrid es la vecina bulliciosa, entretenida y siempre con
ganas de jarana. Nueva York es
un ciclón de 18 años y largas piernas con la que no duras más de 6 meses, pero
oye, qué 6 meses. Londres es moderna y conservadora, es humilde y sublime, es la chica progre que le gusta rodearse de todos.
Y
tú, mi ciudad, siempre
acabo regresando a tu lado. Tarde o temprano. Como el que manda un whatsapp a
las 5 de la mañana. Me diste tu veneno de salitre y no
importa dónde esté que siempre vuelvo como un boomerang mientras el cielo cae
sobre nuestras cabezas y alguien nos pinta con su pincel desde algún lado. Y
siempre acabo volviendo a mi cuarto, donde suena todo trapo alguna canción
en un disco variado entremezclado con los graznidos de alguna gaviota
despistada mientras la literatura infantil vigilan mis sueños.
23 mayo, 2011
La Habana
Capital del Caribe, el ritmo anclado en un limbo de mar, sabor y cultura. Abierta al océano al que cerró las puertas, cuna de héroes que decidieron morir. Una “Caleta” fortifica tu isla, mezclando Cuba y Andalucía. La esencia del envejecimiento, grandiosidad añeja y paradoja perpleja a cada esquina. Ron de caña, azúcar de caña,… la caña. Más de 100 canciones te cantaron dejando pequeño hasta el mismo NY. En Madrid o en Nueva York, La Habana está en todas partes… porque la llevas contigo sin miedo a desarraigarte…
03 noviembre, 2010
San Francisco
El Mediterráneo a golpe de Pacífico. Armonía en el plano mientras llueve sin prisa, la locura de las cuestas al surcarlas en tranvía. Ciudad de misión, fiebre del oro. Olor a sal. Chinatown. Casa de las Embrujadas o la Señora Duobtfire. Mendigos morenos y cúpulas doradas. Libertad, libertinaje, liberalismo. Como diría Scott McKenzie: Gente en movimiento, hay toda una generación con una nueva explicación.
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