17 noviembre, 2010

Tú, la gata y la lluvia


Desabrocho tu blusa descubriendo que mi mano ya está dentro, acariciando la templada base de tus pechos, con tus ojos carboneros comienzas a desnudarme… Tu gata, celosa, intenta morder los dedos de tus pies. Juguetona y envidiosa, salta sobre la cama, atravesándola como un suspiro. Mi calor, concentrado, presiona tu ombligo, lo quieres dentro de ti. Tu lengua seduce mi boca, mis manos atrapan tus muslos, desapareces bajo la colcha, yo cierro los ojos apretando los dientes… Fumamos, un hilillo de humo pasa cerca de la gata, que mirando con gesto despectivo, adopta un elegante trote y desaparece tras la puerta. Tus piernas amarran mi espalda y tus uñas la desgarran, chillas, muerdes mis hombros. Mi rostro se oculta entre tus pechos… El cristal recibe multitud de gotas de lluvia, la gata intenta atraparlas desde el interior en vano, sólo algún gemido agudo la distrae de su juego…

6 comentarios:

Te susurraré... dijo...

No me extraña que la gata se pusiera celosa. Mmm.

Diario de nuestros pensamientos dijo...

quiero jugar a eso yo tb /( eso si.. no ser la tercera)

Pecadora dijo...

Muy buen blog y por supuesto el relato es fantastico!!!!!!!!

Besos con sabor a pecado.

Espérame en Siberia dijo...

Es que, con una escena así, hasta yo me pondría celosa, jajaja.


Muá.

Lydia dijo...

Eso es casi un trío... al menos, la gatita, entra de lleno en escena..

Razón de amor dijo...

Estaba leyendo y en mi mente se estaba reproduciendo la escena, aunque no sé si produce dolor, placer, o felicidad...