14 noviembre, 2010

la nota


Cuando fui a coger el coche, en el limpiaparabrisas, había un panfleto escrito a máquina que decía: “Me provocas. Caerás en mis manos antes de que acabe el día”. Si esto me lo hubiera encontrado hace años, cuando era joven, me habría dado un ataque de risa y porque no expectación, pero ahora… Me encaminé al juzgado donde me esperaba un nuevo día de trabajo. Esperábamos la resolución de una causa, me miraba la guardia jurado y pensé si sería ella, o quizás el fiscal, o la policía de la entrada. Más tarde en Hacienda, me abordó una señora de malas pintas, pero no, me confundió con una funcionaria y sólo quería preguntarme dónde pagar unos impuestos fuera de plazo. Por la tarde, en manos de la masajista soñé que fuese ella la que me habría escrito, se me ocurrió pensar que si a lo mejor… Me acosté tarde, obsesionado. Mi mujer ya dormía al otro lado de la cama. Fue entonces cuando se acercó a mi oído y me dijo: ¿Leíste la nota? ahora eres mío…

2 comentarios:

La chica de las cien mil caras dijo...

Aaaaaay ¡jaja! me encantó, pero no me puedes negar que el pobre se desilusionó xd, se trata de monotonía!

Golfo dijo...

Eso es una buena compañera y lo demás son tonterías.
Un post de amor, de amor con juego y lo que hay que tener... bien puesto.