
Si de mi dependiera, no pasaría horas hablando de lo mismo, no te haría dar vueltas en coche mientras compro, no te haría pasar y saludar a mi familia, sacar al perro, ir a por pan, hacer la compra, mirar los barcos al son de la marea o teorizar sobre el significado de las nubes. Si de mi dependiera, la puerta de mi casa con llave cerraría, después de llenar la despensa para meses, como si fuera un refugio nuclear. Y una vez cerrada, y contigo dentro -por supuesto-, la llave rompería. De aquí ya no se sale hasta que no haya más. Perdería los días mordiéndote los hombros, me dormiría 10 veces con tu peso encima mía, tumbada boca abajo mientras me lo haces sin piedad, con violencia, con desprecio, con astucia, con osadía, con ambición, coraje, despecho, frialdad, valentía, miedo, sofoco, avaricia. Te amaría de todas las maneras, con tu cuello en mi boca te haría despertar, solo vería ocres con tu acre esencia en mi arrancada, y desearía siempre que me volvieses a amar, a destrozar mi cuerpo, a mi pezón libar, a saltar hasta el suelo, a hacerme daño, a sangrar, a vivir extasiado, saciado, vibrante, acompañado, maravillado y perdido hasta agotar las provisiones y volver a empezar, y perderme y secarme y volver a manar... Si de mí dependiera, nada sería confuso, todo serias tú y yacer y esperar...