12 mayo, 2010

cada noche


Cada noche la acaricio en sueños. Cada noche, mi lengua se desliza glotona desaforada alrededor de su abismo, anhelando saborear la humedad que atesora en sí. Cada noche, mis dedos temblorosos de deseo hallan alivio en su tersura, mis ojos en sus brillos y la boca se me llena de su nombre. Cada noche sólo existo en mi ansia olfativa, gustativa y desbordante, sólo en ella me hallo y encuentro sentido, sólo en su posesión gozo y me consumo.

09 mayo, 2010

un instante cerca del cielo

De repente, llego a casa y allí estás, apoyada sobre la mesita de noche, con ganas de hablarme. Esperando ya, a que te coja para llevarte por fin a la cama. Y es que te enciendes de locura cuando te recorro de arriba abajo hasta encontrarte. Sólo entonces, logras responderme con tu llanto infinito. Después, la noche va perdiéndose lentamente mientras con tu boca, logras paralizar de golpe todo mi cuerpo. Es en ese momento, durante mi sueño, cuando tu susurro se cuela por última vez en mi oído y consigues levantarme:
Buenos días, son las ocho de la mañana, una hora menos en Canarias. ¡Comenzamos!

04 mayo, 2010

historias de un camarote

Solo estuvimos juntos una vez en el vaivén de un camarote. Fue de esas veces infinitas que valen para toda la vida. Hoy podría perfilar su vientre con la pericia de un cirujano. Podría cartografiar sus nalgas con la exactitud de un topógrafo. Incluso desvelar los misterios de su sexo con la paciencia de un arqueólogo. Y sin embargo, después de haberme especializado en buscarla por todas las mares del mundo, no soy capaz de recordar su nombre.

03 mayo, 2010

por vez primera

Ella me lo ha dado todo y yo aun no le he dado nada. Es sensible. Extremadamente sensible. No suele contener las lágrimas cuando algo le emociona, cuando las cosas le afectan. Aunque mínimamente importantes sean. Es grande, como su voz. Me encanta su voz. Ni grave ni aguda, simplemente suya. Y encuentra siempre una palabra adecuada para nombrar las cosas. Sus manos son suaves, lo sé porque he crecido entre sus caricias. Me encanta cuando se ríe. Cuando le cuentas cualquier historia graciosa de las tuyas y se ríe. Dejó de lado todo para educarnos, para desarrollar la profesión más complicada que existe, el ser madre. Me cantó canciones, me dio a conocer la música, me transmitió el gusto por el cine, me prohibió odiar nada y me enseñó a querer. Quiere incalculablemente y es descomunalmente generosa. Normalmente solo se enfada conmigo cuando realmente tiene motivos para ello, y aun pudiéndola decepcionar te da muestras de su confianza y amor. Simple y extraordinariamente ella.
Mi madre, que me lo ha dado todo y yo aun no le he dado nada.