26 mayo, 2010

mundo superficial

Soy un divorciado más que malvive tratando de sacar adelante a sus tres hijos. El mayor a sus diecisiete ya está en el paro, el segundo se pasa el día fumando porros y jugando a la consola, y el pequeño me culpa de no poder estar con su madre internada en un sanatorio. Trabajo muchas horas detrás de una barra para tratar de sacar adelante a mi familia y la triste compañía de una mala mujer. Quedan tres semanas de rodaje, después vuelvo a Miami, para descansar y disfrutar de mi familia.

4 comentarios:

Diario de nuestros pensamientos dijo...

ai cosas en esta historia q no me han cuadrado..
nosé

besosss

Alamut dijo...

Ya sabes, la ficción supera a la realidad.
Gracias....

Luis Chacón dijo...

qué sensación más rara ser tantas cosas cuando se es actor (imagino, no por experiencia propia, que conste), y luego ser uno mismo...

tengo un amigo actor y a su novia le ponía enferma el que él se esforzarse por sentir lo que su personaje, celos, celos de la ficción... pero si lo ha de sentir de verdad para interpretarlo, donde termina esa ficción realmente?'

me parece un tema interesante

Carlos A. dijo...

En vez de la típica frase "cuando cae el telón" esta va a la inversa y mira, gusta mucho cuando sabes que nada de lo que actúas es tu vida, no es necesario sentirlo para poder hacer obras magistrales aunque esto dependa de la calidad del actor. :)