No
creo en los que se escudan en la crisis para justificar cualquier barbaridad.
No creo en los abanderados del apocalipsis. No creo en Gandía Shore. No creo en los que
tienen vocación de plañidera. No creo en los que escupen los buenos días. No
creo en los Mayas. No creo en la gente que da la mano blanda. No creo en San
Valentín. No creo en el Karma. No creo en lo políticamente correcto. No creo
que sea mejor pedir perdón que permiso. No creo en Paulo Coelho. No creo que la
omnipresente reducción de Pedro Ximénez funcione con cualquier plato. No creo
en el horóscopo. No creo en Tarantino. No creo en el photoshop. No creo que la
televisión sea una caja tonta. No creo en los que son antipáticos con el
camarero. No creo que nadie se asustase más que nosotros “si levantase la
cabeza”. No creo en la silicona. No creo en El Principito. No creo en los que
se comunican mediante gritos. No creo en los que consultan el móvil en el cine.
No creo en ninguna de las 50 sombras de Grey. No creo en el libro digital. No creo en Venecia. No
creo en esos polos con un caballo desproporcionado en el pecho. No creo en “la
que está cayendo”. No creo que tres rayas en un lienzo signifiquen “la belleza
de lo imposible”. No creo en la palabra nunca.
14 diciembre, 2012
06 diciembre, 2012
alto voltaje..
Hay amores de alto voltaje que no
están hechos para una mínima afabilidad cotidiana. Hay pasiones que arrasan los
días con furia nocturna. Vino y rosas antes del probable naufragio. Carne de
guión de una película aún por hacer más allá de los baratos telefilmes que
confunden los romances con la historia de jadeos desgarrados que en verdad es.
Grandiosa entre sábanas, divertida y cruel a ratos, patética en los momentos en
que se avecinaba la calma y se quería tormenta. Es posible que Luis ansiara la
presa, un animal tan bello, mientras que ella vislumbrara a ratos la
posibilidad remota de una vida en común. Sin embargo, fueron a chocar un par
que representaban todo lo opuesto a la normalidad. La actriz está enamorada. Es
testaruda. Y le encanta follar, beber, reír y cantar con él. Son tal para cual.
Los dos proceden de entornos muy diferentes, él es hogar y ella vacío, son
hedonistas, noctámbulos, vitalistas, con muy mala leche y con unos celos
terribles. Cuando ella percibió los cambios de actitud de Luis para con las
mujeres: la suavidad y atenciones iniciales se volvían manipulación cuando
estaba seguro de que tenía la situación controlada. Con Ava, sin embargo, todo
fue siempre puro descontrol y anarquía. Ava descubrió que estaba embarazada y
decidió abortar. No creía poder ofrecer la vida que un hijo necesitaba.
Entonces recordaron la frase de Cecilia Roth en aquella película.
No eran una
pareja, eran una epidemia.
28 noviembre, 2012
Creo..
Creo
que no se me dan bien las presentaciones. Creo que tampoco las despedidas. Creo que somos aquello en lo que creemos. Creo en las
canciones. Creo en los detalles. Creo que hay que ir por la vida con los ojos
bien abiertos. Creo que soy más de los Beatles que de los Stones. Creo que Angelina Joie está sobrevalorada.
Creo que hay que ser muy hombre para olvidar a una mujer. Creo que ahora los
gin tonics los preparan diseñadores. Creo en las letras de Sabina.
Creo que el teatro es el mejor cine en 3D. Creo en Clint Eastwood. Creo que dos cubatas
son pocos y ocho, demasiados. Creo en el olor a tostadas por la mañana. Creo
que algún día viviré en una super ciudad. Creo que el imbécil grita y el
inteligente calla. Creo en las cenas con buenos amigos. Creo que las mejores
canciones ya se han escrito. Creo que el reloj, la forma de estrechar la mano y
los zapatos dicen mucho de un hombre. Creo en Disney. Creo que el vinilo suena
mejor. Creo en el ibuprofeno como remedio para la resaca. Creo que no hay nada
mejor en este mundo que escuchar a una chica reír. Creo que me gustaban más los
bares cuando se permitía fumar en ellos. Creo en Tom
Hanks. Creo que los
tertulianos políticos son políticos de tertulia. Creo que el champán que mejor
sabe es el que se bebe directamente de la botella. Creo en los pantalones de
pijama con bolsillos. Creo en las jodidas historias de amor y en las historias
de amor jodidas. Creo que a la tarta de queso le sobra la frambuesa.
Creo en las balas perdidas. Creo en la gente que cree. Creo que nos lo vamos a
pasar bien. Muy bien. Pasen, vean y comenten
06 noviembre, 2012
buscar para encontrar..
Bruno dejaba el
cigarrillo en el hueco del cenicero y expulsaba el humo de sus pulmones.
Aquella sensación de vacío empezaba a llenarlo de nuevo. Y él no sabía qué
podía hacer. Inspiraba e expiraba, pero aún así, ya no era suficiente. Estaba
cansado de abrir los ojos y no ver nada, de abrir el corazón y no sentir más
que una habitación vacía. Estaba cansado de fumar, de beber, de ir por la vida
follándose a todo bicho que pasara por sus partes. Estaba cansado de ser aquel elemento
en el que se había convertido. Se miraba al espejo y no se buscaba: percibía a
una persona que ya no era él. Bruno soñaba con el momento en el que toda su
vida diera un giro. ¡Hasta creía en el amor a primera vista! ¿Ridículo, verdad?
Pero él nunca descubría ese amor, por el miedo que sentía a enamorarse, a
confiar ciegamente, a que le volvieran a despedazar el corazón. Nadie había
llamado a las puertas de su alma para quedarse, porque él mismo los echaba.
Ella lo veía darse una y otra vez con la realidad. Ella era el hombro sobre el
que lloraba. Ella era todo lo que él quería
que fuera. Él nunca llegó a abrir
los ojos para darse
cuenta de que ella había nacido para quedarme.
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