04 febrero, 2009

hasta un punto


Abrió los ojos cuando sonó el tercer ring en el teléfono, para cuando lo descolgó ya habían colgado. Ladeó la cabeza y consiguió ver que daban las tres y diez de la tarde en el reloj digital de la mesilla. Con desgana se sentó en la cama, se acercó a la ventana y descorrió las cortinas. Al tiempo que la habitación se iluminaba descubrió que la mujer ya no se encontraba enredada entre las sábanas.

Recogió, quitó las sabanas y las echó directamente en el cesto de la ropa sucia del cuarto de baño, no le gustaba conservar las sabanas puestas después de follar, le daba asco percibir cualquier olor distinto al suavizante de la ropa. Se echó a sonreír mientras endulzaba la vista mirándose en el espejo, era un puto narcisista de mierda. Abrió la boca y vislumbró una dentadura blanca y perfecta; sus abdominales se dibujaban casi milimétricamente y su piel bronceada lucía el tono exacto. Se amaba discretamente. Fue hasta la nevera a prepararse un escueto sándwich y se sentó en la mesa de cristal a degustarlo. Sólo, cómo siempre, sin importarle. Cerca un montoncito de folios en blanco y una pluma. A su lado un montón de propósitos de principios de año y una firme decisión. Cambiar su vida.

01 febrero, 2009

entre locura y vicio


Hacia frío y lluvia, tenia la necesidad de verla. Hacia mucho que buscaba sus besos y no los encontraba. No me pude negar a su petición, estoy atado a su palabra. Volví a caer de nuevo en lo que ella quería. Volví a caer en sus brazos a esa que no puedo llamarle ni amante. Me dejó sin palabras cuando cerró la puerta y empezó a besarme.

Mientras estaba encima mío, le deseaba de tal manera... Intentaba separarme de ella pero era más fuerte que yo. Mi boca se enredaba en la suya pidiéndome más. Oía su respiración acelerada junto a mí. Mis dedos se entrelazaban en su cabello, como si lo tomaran como a un niño pequeño. Con sumo cuidado. Sentía el ruido del aire acondicionado, como música de ambiente de esa película suya y mía. Había esperado tanto para sentir otra vez tus caricias que casi ya me había olvidado de su tacto. Sus caricias son culpables de que estuviera a punto de llegar a la locura. Sentía su calor en esa habitación fría. Me envolvía. Se acercaba despacito, su boca con la mía sacándome el aliento. Nuestras lenguas se encontraban en un desesperado intento de arrancarme el alma. Enredaba sus piernas en mi cintura para que, por lo menos, esa noche no me fuera de ella. Observando como subía sus piernas mientras gemía entre locura y vicio…

miedos

El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una, pero aunque se parezcan son tremendamente diferentes unas de otras, lo miedos son tan diferentes y tan personales, como pueden serlo todas las familias del mundo. Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño, miedos con los que uno aprende a ir conviviendo. Hay miedos hechos de inseguridades, miedo a la oscuridad, miedo a quedarnos atrás, miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla. Miedo a que nadie entienda lo que queremos ser. Hay miedos que nos va dejando la conciencia, el miedo a ser culpables de lo que les pase a los demás, y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido. Como el miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca. Y hoy he escuchado a un señor en la tele, un señor encantador, que decía que la felicidad es la ausencia de un miedo. Y entonces me he dado cuenta de que últimamente, yo ya no tengo miedo. Librarse del miedo es como quitarse la ropa delante de alguien, a veces cuesta, pero cuando empiezas lo único que tienes que hacer es seguir, sin dudar, y de repente te das cuenta de que el miedo ya no te pertenece, ha desaparecido, como esa ropa que te quitaste y ahora está en el suelo.

amores


Cuando uno piensa en el amor, piensa en los amores de su vida, en amores tranquilos, en amares tiernos, o amores truculentos, por que así han sido los pocos amores de mi vida, y es que yo he sido de enamorar a golpe de pico y pala, de horas en el portero automático y de tardes de domingo en el cine, de echar distancias, y de meses y meses hasta el primer beso. No todos los amores son así, los hay de todo tipo, amor inesperado, amor imposible, amor clandestino, y por supuesto amor loco el amor fun-fun un amor que todo el mundo debería tener derecho a probar, aunque sea una sola vez en la vida, un amor que te deje extenuado y en la cuerda floja, al límite entre la cordura y la razón, entre el amor y la locura propiamente dicha.