Ninguna otra persona de mi vida te conoce. Ni yo mismo sé mucho de la tuya porque, hasta donde recuerdo, nunca hemos conversado. Y, sin embargo, es tan íntima nuestra amistad que, si otras amistades la supieran, les turbaría la vergüenza de no saber llegar tan lejos, aunque la disfrazaran de indignación. Tu piel me acaricia plenamente, desde los pies a las mejillas, cuando me envuelves así. No me ocupo de nada, tan solo de abrazarte para que no te alejes. Tu te sientas a medias de mi cuerpo y te deslizas dulcemente hasta encontrar esa parte de mi que quiere poseerte. Y no hay dificultad ni pensamiento que nos perturbe cuando llega el momento de la unión. Y, entonces, te abates con ternura sobre mi pecho como un manto de gracia y te distingo en cada sensación que alcanzo a experimentar. Y, cada vez más deliciosamente, tiemblo y quiero tocarte entera. Y entero es el tacto de tu boca y de tus senos, tus piernas, tu vientre, tus axilas... Y pleno es el momento porque no cabe nada más. Y gimes y balbuceas palabras que no identifico, pero entiendo. Y, muy juntos, nos arrojamos frenéticamente al mismo centro de la paz. Y, al final, un abrazo silente y duradero ampara, sin codicia, este magnífico sentimiento ambiguo de suciedad feliz.
30 septiembre, 2010
29 septiembre, 2010
Teatro
Cómo me gusta cuando desnuda sobre la cama cuentas historias, cantas canciones, dices poemas. Entre las sábanas vas desplegando tu elocuencia. Voy deshojando las margaritas. Todas me dicen lo que ya sé: tú no me quieres, sólo te gusta contar historias, cantar canciones, leer poemas. Es mi cama tu escenario, yo soy tu público y tus medias negras son tu único vestuario. Sobre mi cama, desnudos compartimos nuestras pasiones. Mi amor sincero, tu indiferencia. Acaba la función y yo te aplaudo. Baja el telón. Yo sí te quiero. Quiero tu cuerpo. Para ganarlo canto canciones, te cuento historias, te leo poemas. Sobre la almohada. Yo te la meto y tú gritas de placer. Luego te marchas, no queda nada. Ya no sonrío. Yo sí te quiero, ya no te vayas, quédate un rato. Cuéntame más historias, cánteme otra canción, lee en mis ojos un poema de amor.
21 septiembre, 2010
la mas prohibida de las frutas
Respetado oficio, extraña vocación, Magdalenas, Celestinas y Areusas, Vanessas, Emmanuelles, meretrices, pobres de necesidad, ricas por morbo, casas de campo, extorsión, hombres menos son, viudas sin difunto, rubias farmatin, mujeres enjauladas, misses sin corona, paños de lágrimas, solteras sin dote, puertas a un alma rota, buenas samaritanas, cuanto cobre cada una siempre será poco por todo lo que dan..
18 septiembre, 2010
recuerdos a los dos lados de la cama
El olor es lo que más recuerdo, el perfume de su cuello, y el sabor de su lengua y de sus besos, mi cabeza martilleaba con un pensamiento ambiguo, por una parte el deseo, y por la otra, el miedo a lo incorrecto, como cada vez, de lo que estaba a punto de suceder. En un primer momento decidí dejarme llevar, cuando sus manos comenzaron a acariciarme las piernas mientras me besaba y su lengua buscaba en el interior de mi boca y fue entonces, cuando sentí la calidez de su saliva y el leve sabor a vaselina, cuando sentí el deseo irrefrenable de morderle la boca y abrir un poco más las piernas. Luego todo fue calor, gotas de sudor, mezclas de fluidos y jadeos, hasta llegar al orgasmo.
Ahora, tumbada todavía desnuda sobre mi cama, miro al techo de mi habitación, él ya se ha marchado y le he despedido con los labios fruncidos y una leve mirada a un infinito que aun desconozco, sonrío jactanciosamente por dentro, y mis ojos van cerrándose poco a poco, y antes de dormirme, me pregunto cuánto durará esta dulce tortura de buscarte cada noche en cualquier sitio, sin encontrarme huyendo de cuanto me conozco.
15 septiembre, 2010
Ana
Me despierto y te veo a mi lado, desnuda, indefensa y a la vez todopoderosa, bajo la luz del amanecer. Ana, nombre breve y capicúa con una ene ondulada en el centro, como la línea que dibuja tu espalda y que se alarga en tus caderas y en tus muslos. Ana, nombre con una a en cada lado, como tus pechos rotundos y sabrosos, primera letra del alfabeto, calor inicial. Lo contingente y lo complejo se quedan fuera de nuestra cama y de nuestras vidas. Nuestras miradas no dejan resquicios a la duda. Nuestra pasión se escribe y se lee en nuestras pieles pero habita más adentro, donde no puede alcanzar la aspereza de la vida cotidiana. Siento que este es un momento mágico, de esos que luego se recuerdan durante toda la vida, y a los que se vuelve buscando consuelo, felicidad en la nostalgia. No puedo detener el instante, el sol sigue avanzando y tú te despertarás. Pero eso todavía no ha pasado y yo sigo mirando tu cuerpo entredesnudo.
13 septiembre, 2010
una de abrazos y perdon
¿Sabes que? Déjalo ya. No lo se, no se porque lo hice tan solo ella se acercó y… Probablemente me asuste, me asuste por nosotros. Marta estamos en la universidad y no se si te has dado cuenta pero las relaciones aquí no suelen durar demasiado, y no frunzas el ceño porque para mi si íbamos en serio. Y ese es el problema que íbamos muy enserio, me imaginaba siempre contigo, éramos el matrimonio perfecto con tres hijos y un volvo, una casa en la playa y un perro salchicha llamado Frankfurt, y no es que tenga nada de malo sino que es idílico. Lo que me vengo a referir que lo malo es que me pareció definitivo, permanente y me asuste, y… bueno ya sabes el resto. Quiero preocuparme por divertirnos juntos que llegue febrero y apruebe los exámenes antes de pensar en que cortare el césped los domingos. ¿Podrás perdonarme?.
No pienso conducir un volvo, dijo ella mirando fijamente a los ojos vidriosos de aquel chico moreno sin necesidad de tener que decir nada más…
07 septiembre, 2010
el mar
Vals de las olas, chapoteos en la orilla, frontera en la arena, esposas que despiden con pañuelos, subsuelo del desierto, intramuros de acuario, perdición de Robinson, barquitas en una caleta sureña, Rafael Alberti, espejo, marineros caídos, crucigrama 3 letras, destino, exilio, paraíso, casa de la ballena, fin de la tierra, infancia, relax, amor, rompeolas, inmensidad, piratas.
03 septiembre, 2010
septiembre

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