
Creo en la libertad todopoderosa hija de la inteligencia y de la imaginación. Creo en la Constitución, como la Magna escritura de la democracia. Creo en el amor, en un amor sin fronteras, éticas o códigos para dos personas que se unen en una vida o en un dormitorio. Creo profundamente en la Caridad. Creo en al paz y en un mundo futuro en el que salgan claveles de los misiles y que la mayor relación que tenga un niño y un tanque, sea porque este es de juguete. Y creo que todos los seres humanos del mundo tienen derecho a la paz, al pan y a la educación, sean andaluces o catalanes, negros o blancos, chinos o cheyennes. Y creo en la alegría. Creo en la Iglesia, y en aquel que anduvo sobre las aguas. Creo en Jesús el Revolucionario. En la fuerza revolucionaria de la palabra y la poesía, y creo en la necesidad de la cultura como un camino a la libertad. Y creo en una televisión mejor que la actual. Y creo que una piedra tratada con amor responde. Creo que el fondo de los mares es para el coral y no para submarinos, menos si son nucleares. Creo que la luna debe seguir siendo para los enamorados y no tierra de nadie.